Con el frío, algunos hábitos alimenticios se modifican y las ganas de ir al gimnasio o de salir a correr se evaporan. Sin embargo, no engordar en invierno es posible.
En primer lugar, es importante comprender que si mantenemos un buen estado físico durante el invierno, no tendremos que apurarnos a adelgazar en verano. Asimismo, el cuerpo no sufrirá fluctuaciones de peso que tanto pueden perjudicar la salud.
Debemos recordar que las verduras existen y, a pesar de que las ensaladas frías se alejan de la mesa, ésta no es la única forma de incorporarlas a la dieta. Podemos preparar verduras asadas, al vapor, en budines, soufflés o ensaladas calientes con verduras grilladas.
También es de utilidad volver a la sopa, una preparación de gran volumen y que no aporta muchas calorías, sino más bien agua, sobre todo si se elabora a base de verduras. Utilizar la sopa como primer plato y beberla antes de comer reduce el apetito y permite disminuir las calorías ingeridas en el resto de la comida.
No abandones la actividad física. De lo contrario, te costará más regresar cuando llegue el verano y, en pocos meses, no podrás lucir un cuerpo listo para el traje de baño. Por eso, pensá que durante el tiempo que entrenás incrementás el calor corporal, mejorás el estado de ánimo y compensás los cambios de la dieta que suelen producirse en invierno.
Recordá que tu cuerpo agradecerá que le dediques tiempo todo el año.
Algunos de los ejercicios que más adelgazan
La cantidad de calorías que gastas con el ejercicio depende de varios factores: tu peso, tu sexo y tu contextura física. También influyen el tipo de actividad que realizas, la intensidad que pones y el tiempo que estás en movimiento.A modo de ejemplo, en la siguiente tabla podemos ver la cantidad de calorías que se utilizan en las actividades detalladas.
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